Después de disfrutar en los años de Primaria, pasé a la Educación Secundaria. Continué estudiando en el colegio Calasanz-Escolapios. Fueron seis años muy importantes en los que tuve la oportunidad de ampliar conocimientos, participar en actividades, de abrir los ojos a mi alrededor, de vivir junto a las personas que me querían, en definitiva, de crecer como persona.
Respecto a la educación informal, siempre me acordaré de todas esas posibilidades que mi familia me ha dado en el día a día, para que disfrutara y para que a la vez fuera aprendiendo. Cada verano disfruté de una maravillosa estancia en Inglaterra: muchas aventuras a la vez que mucho aprendizaje. Además iba todos los veranos de vacaciones con mis padres y mi hermano, pero lo que más me gustaba es que ya salía del territorio nacional, y que me aportaban mucha cultura. Fuimos a Roma, Holanda, Paris,... Además, cuando nos juntábamos en el pueblo seguíamos celebrando los momentos más especiales. En esta época, recuerdo que asistí a bodas, en las que disfruté muchísimo. No todo fue agradable en el ámbito familiar. Fui consciente del desarrollo de la enfermedad y dependencia de mi abuela, hasta que falleció. ¡Siempre la recordaré por todas las enseñanzas que me aportó!
La educación formal cambió bastante respecto a la Educación Primaria. Fue más exigente, teníamos que estudiar y trabajar más por nuestra cuenta.
En cuanto a la educación no formal, continué asistiendo al grupo de tiempo libre, pero participando más en las actividades del colegio y en talleres con alumnos pequeños del colegio... Fue una experiencia muy gratificante. Tomando parte en esas actividades me di cuenta que de verdad quería ser maestra.
En las próximas entradas hablaré sobre estos seis años tan intensos, tan importantes para el desarrollo del conocimiento y de la personalidad, en los que los principios de la acción educativa han tenido un claro reflejo.

Muy bien, Maite. Creo que serás una profesora estupenda.
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