Durante la
etapa de la Educación Secundaria y en el entorno escolar tuve la gran
oportunidad de participar en actividades variadas, en fechas señaladas del año,
lo que me ayudó y me reafirmó en mi decisión de dedicarme a la educación de los
niños.
Una de las
fiestas del colegio en las que anualmente tomé parte se denomina Caminhada.
Es una fiesta cuyo primer objetivo es sensibilizar a la comunidad escolar
respecto a necesidades que hay en otros lugares del mundo; también se recoge
dinero para enviarlo a lugares como Brasil, Bolivia…, donde se encuentran
Escolapios, para ayudarles a construir colegios nuevos, o para materiales, sanidad,
etc. Se suele celebrar un sábado del segundo trimestre y muchas familias del
colegio toman parte en esta actividad. Los monitores y alumnos preparamos
distintos puestos que se sitúan en distintos puntos del recorrido. La verdad es
que a mí me ha tocado hacer de todo, desde vender camisetas hasta vender
números para un sorteo. Además, preparamos pequeños talleres o sencillas actividades
para los más pequeños del colegio: contarles cuentos, juegos… Un momento
especialmente emotivo se suele repetir año tras año cuando al final de la
mañana nos conectamos telefónicamente con algunos de los que están trabajando
en esos países. Es un día en el que hay que estar preparados para participar en
cualquiera de las actividades y dispuestos a colaborar en los preparativos de
los días anteriores. ¡Pero todo el esfuerzo merece la pena!
Otra de las
actividades en las que participé gustosamente todos los años fue la fiesta del
patrón, San José de Calasanz. Tomábamos parte en distintas actividades
cooperativas, como gymkhana o deportes, y para acabar la mañana solíamos tener
un festival con actuaciones preparadas por clases. ¡Solía ser muy divertido, y
solíamos vivir una mañana intensa de trabajo en equipo! Por la tarde nos
reuníamos todos en la iglesia del colegio para la celebración de la eucaristía.
Otra de las
actividades en el ámbito escolar consistió en hacer de monitora con los más
pequeños del colegio, Educación Infantil y primer ciclo de Primaria. Solíamos
preparar guiñoles o talleres, y todo preparado y pensado por nosotros. Me ayudó
mucho a desarrollar la creatividad y a valorar mis capacidades.
Pero mi
participación en actividades en Secundaria no se ciñó al entorno escolar, sino
que se extendió a otros ámbitos, como comentaré en la entrada siguiente.
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