Después de todo este tiempo que he dedicado a reflexionar sobre mi propia educación, me he dado cuenta de lo mucho que han hecho las personas que me han acompañado para ofrecerme una buena educación.
Hasta llegar a esta última entrada, he seguido un planteamiento cronológico, comenzando por Educación Infantil, continuando con Educación Primaria, Educación Secundaria y terminando en la Universidad. Además, me he centrado en los tres contextos de educación que se pueden encontrar en cada etapa: educación formal (en el colegio y en la Universidad), educación no formal (en el tiempo libre, parroquia o, incluso, en actividades extraescolares), y educación informal (fundamentalmente en la familia). La verdad es que he gozado recordando momentos en los que, cuando tenía menos años, disfruté mucho, y ahora añado a ese disfrute el valor educativo que tuvieron esas situaciones.
Al principio del semestre, en la asignatura de Orientación Educativa, se nos explicaron tres principios básicos e imprescindibles para que se lleve a cabo una acción educativa, que también han estado presentes en las reflexiones que he hecho: mi crecimiento personal o educación en cuanto autoeducación (autodeterminarse por el bien); intervención educativa o educación en cuanto heteroeducación (intervención de padres, profesores, monitores, catequistas); y principio de cooperación o educación en cuanto intereducación (yo misma como educanda y la acción de los distintos educadores, a la vez que un pequeño inicio por mi parte colaborando con estos).
Ha sido un trabajo que ha requerido su tiempo, pero que ha sido una buena experiencia ya que previamente no me había parado a pensar detenidamente en todo esto y, además, ha sido una reflexión interesante para mi futuro trabajo como maestra.
Has logrado el objetivo con creces, no sé si te lo había dicho ya. Estupendo.
ResponderEliminar