lunes, 19 de marzo de 2012

BALANCE

Después de todo este tiempo que he dedicado a reflexionar sobre mi propia educación, me he dado cuenta de lo mucho que han hecho las personas que me han acompañado para ofrecerme una buena educación.
Hasta llegar a esta última entrada, he seguido un planteamiento cronológico, comenzando por Educación Infantil, continuando con Educación Primaria, Educación Secundaria y terminando en la Universidad. Además, me he centrado en los tres contextos de educación que se pueden encontrar en cada etapa: educación formal (en el colegio y en la Universidad), educación no formal (en el tiempo libre, parroquia o, incluso, en actividades extraescolares), y educación informal (fundamentalmente en la familia). La verdad es que he gozado recordando momentos en los que, cuando tenía menos años, disfruté mucho, y ahora  añado a ese disfrute el valor educativo que tuvieron esas situaciones.
Al principio del semestre, en la asignatura de Orientación Educativa, se nos explicaron tres principios básicos e imprescindibles para que se lleve a cabo una acción educativa, que también han estado presentes en las reflexiones que he hecho: mi crecimiento personal o educación en cuanto autoeducación (autodeterminarse por el bien); intervención educativa o educación en cuanto heteroeducación (intervención de padres, profesores, monitores, catequistas); y principio de cooperación o educación en cuanto intereducación (yo misma como educanda y la acción de los distintos educadores, a la vez que un pequeño inicio por mi parte colaborando con estos).
Ha sido un trabajo que ha requerido su tiempo, pero que ha sido una buena experiencia ya que previamente no me había parado a pensar detenidamente en todo esto y, además, ha sido una reflexión interesante para mi futuro trabajo como maestra.


domingo, 18 de marzo de 2012

NO SOLO TEORÍA, TAMBIÉN PRÁCTICA

El pasar del colegio a la Universidad ha sido un paso importante para mí. Soy una de las personas que tenía bastante claro qué estudiar, y sabía que en un futuro quería ser maestra.
Al comenzar el curso, en septiembre, tuve la gran suerte de poder seguir en el Tiempo Libre, pero ya no como educanda, sino como educadora, siendo monitora de un grupo estable de niños y niñas de 5º de Primaria. Veía que eran muchos niños a quien tenía que cuidar y educar, pero me di cuenta que semanalmente ellos también me enseñaban muchas cosas, como por ejemplo, de lo que de verdad era capaz. Pronto fui consciente de las horas que hay que meter y de la creatividad que hay que emplear para preparar las actividades. Pienso que asumir esta responsabilidad me está sirviendo para ir madurando y para organizarme mejor.

Un mes después, la Universidad nos ofreció la posibilidad de participar en grupos interactivos en el colegio "Larraona" con los grupos de Infantil y primer ciclo de Primaria. A unas amigas y a mí nos pareció interesante y pensamos en apuntarnos. Esta actividad se llevaría a cabo un jueves cada mes, lo que no nos quitaría mucho tiempo. Contactamos con la organización y nos pusimos "manos a la obra". La actividad consiste en que la tutora de la clase a la que te asignan, 2º de Primaria en mi caso, organiza unos ejercicios referidos a una asignatura y, con la clase dividida en pequeños grupos, haces de profesora. Es una experiencia muy interesante, ya que me sirve para darme cuenta de los distintos niveles que hay en una clase de Primaria y puedes recurrir a distintas técnicas para apoyar a quienes tienen dificultades. Sin pretenderlo, ejercitas la capacidad de la paciencia, de la ayuda hacia otros, de saber controlar situaciones imprevistas.
Para finalizar, hace poco tiempo, la organización de voluntariado de la Universidad nos informó sobre una actividad que se iba a llevar a cabo en el colegio "Andrés Muñoz Garde", un centro de Pamplona para chicos y chicas con discapacidades. Recuerdo que el primer día que llegué me llamó mucho la atención la alegría que tienen, y me hizo reflexionar sobre la cantidad de veces que nos quejamos por pequeñas cosas. Esa alegría que transmiten no la cambio por nada del mundo, a la vez que esa felicidad que tienes cuando ves que consigues tu objetivo: educar, a la vez que haces feliz a otros.
En conclusión, estas experiencias me están permitiendo iniciarme en la labor educativa con niños muy diferentes tanto en el ámbito escolar como en el extraescolar. Pienso que es un aprendizaje que es complementario al que diariamente recibo en la Universidad.

sábado, 17 de marzo de 2012

DEL COLEGIO A LA UNIVERSIDAD...

Después de haber vivido unos años intensos en el colegio, quise pasar a la universidad, y para ello tuve que hacer la Selectividad, un examen para el que te preparan en 2º de Bachillerato. Requiere muchas horas de estudio a lo largo de todo el curso. Después de haberlo aprobado, y pasar un buen verano, el 1 de septiembre empecé en la universidad.

Todo era muy diferente, no conocía a nadie, recuerdo como las primeras preguntas eran: ¿cómo te llamas? ¿de dónde eres?¿estudias magisterio de infantil o de primaria? Todos nos encontrábamos perdidos, pero gracias a pequeños trabajos en grupo fuimos conociéndonos poco a poco. En el primer semestre tuve asignaturas muy interesantes, que me gustaban porque estaban enfocadas a lo que yo quería ser. Cada una tenía su parte bonita, y cada una me aportaba algo nuevo. Destacaría la asignatura de "Familia, sociedad y educación", ya que me hizo razonar sobre temas importantes y me hizo darme cuenta de muchísimas cosas. Otra materia interesante, "Psicología del desarrollo", con muchas cifras para estudiar, pero muy bonita, ya que estudiamos el desarrollo de una persona desde que nace hasta la adolescencia. Con el tiempo nos situamos, empezamos a conocer el entorno y todos sus recursos (biblioteca, comedores, despachos...), y aprendimos a organizarnos para poder llegar a todo.

En la universidad no todo son apuntes y libros para estudiar, sino que un cambio importante es la búsqueda de información, la lectura de textos..., es decir, mayor autonomía en el aprendizaje. Incluso en alguna asignatura nos propusieron ver películas como "La ganadora" o "Un sueño posible", con moralejas que hacen pensar.
Una oferta que me ha parecido muy atractiva es la relacionada con el voluntariado, en el que participo en dos actividades que explicaré en la siguiente entrada.
En definitiva una nueva etapa que promete ser interesante, con mayor autonomía, llena de posibilidades y directamente orientada a lo que quiero ser. 

NO SOLO LIBROS DE TEXTO...

Las personas del colegio que nos han ayudado en nuestro desarrollo educativo se han valido de recursos para hacernos pensar y crecer en valores. Me he dado cuenta en todo este tiempo que la educación no es solo estudiar unos contenidos, sino que también incluye el crecer como persona, en esta sociedad. Para ello, han hecho uso de películas, libros, canciones... que "tienen miga".
De todos ellos destacaría tres: el libro de lectura "Campo de fresas", escrito por Jordi Sierra i Fabra; la canción brasileña "O Qué é, o Qué e?"; y la película "¿A quién ama Gilbert Grape?"
El libro de lectura citado lo leímos en 4º de la ESO. Recuerdo que estaba escrito como obra de teatro e hicimos una interpretación leída. Trata sobre un grupo de amigos que salen una noche y se llevan un gran susto porque una de las chicas toma una droga. Me llamó la atención porque, además de la historia, nos tocó leerlo a una edad a la que se empieza a salir de noche. Por ello la profesora abordó los temas del control de nuestras actuaciones, el grupo de amigos...
En segundo lugar, la canción brasileña la trabajamos como preparación a la Caminhada en la asignatura de religión. Esta canción trata sobre la opinión que tienen los niños de la vida y, a la vez, la pregunta que se hace mucha gente como se refleja en el título: (la vida)" ¿Qué es, qué es? Dio mucho juego, porque cada uno de nosotros pudimos dar nuestra opinión, y nos enriquecimos mutuamente.
Por último, mencionaré la película "¿A quién ama Gilbert Grape?" Habla sobre una familia con muchas dificultades: la madre no sale de casa desde hace años, desde que murió su marido, y siempre está o en la cama o en el sofá; Arnie, uno de los hijos, con discapacidad psíquica; Gilbert, quien asume el rol de padre en esta familia, es el hijo mayor; y dos hijas que dificultan todavía más la situación familiar. Esta película la trabajamos en la asignatura de religión en 2º de Bachillerato, y nos permitió hablar sobre la familia, las dificultades, la enfermedad, etc.
Como se puede ver, además de los libros de texto, nos proporcionaron materiales adecuados para tratar temas que es importante abordar a esas edades.



ME HAN MARCADO

Mi agradecimiento a todas esas personas que me han guiado  en el proceso educativo desde quienes fueron mis figuras de apego hasta quienes me han acompañado en las distintas etapas, esas personas a las que he querido y quiero tanto y que siempre han estado junto a mí tanto en buenos momentos como en situaciones de dificultad. Si algo he aprendido de estas personas es que de las situaciones agradables aprendes, pero de la dificultad se aprende el doble, y como dice la frase hecha: "no hay mal que por bien no venga".
Aunque en todas las etapas ha habido personas que me han marcado positivamente, ahora me centraré en la Secundaria, una etapa de tantos cambios, progresos, caminos que escoger...
Para empezar, si a alguien recuerdo en torno a este tema, es a mi familia, especialmente a mis padres. Ellos me han aportado todo lo que necesitaba para llegar a ser lo que quería, ellos me han dirigido por el camino correcto para poder crecer como persona. Me han felicitado por ir logrando mis pequeñas metas, y cómo no, me han animado cuando ha sido necesario.
En segundo lugar, siempre recordaré a esa tutora de 2º de Bachiller, Esther, que en un curso tan duro y exigente supo llevar la clase con tanto ánimo, con tanta ilusión viendo que en cada uno de los alumnos podía crecer una gran persona. La verdad es que la labor que desempeñó no tiene precio. Además, recuerdo la gran enseñanza que nos transmitió:"En la vida, no sólo son importantes los estudios, que los son, pero más importante es crecer en el interior de cada uno, que se vea en cada momento todo lo que cada uno puede dar de su parte". Y respecto a los estudios, en momentos de agobio nos solía decir: "La gente que son como las hormigas y van poco a poco consiguen lo que quiere; de lo contrario, antes o después suelen caer". Siempre estaba dispuesta a atendernos.
Y, por supuesto, debo recordar a mis monitores del tiempo libre, con quien tantos momentos he vivido. Son monitores jóvenes; monitores que nos aportaban confianza para poder comentar temas variados en el grupo; monitores que ocupaban su tiempo estando con nosotros.Han sido un referente cercano e importante para mí.
Gracias a estas y más personas he ido creciendo constantemente hasta llegar a lo que soy hoy. Me encantaría llegar a ser esa persona formada y dispuesta a atender a quien más lo necesite.
¡GRACIAS POR VUESTRA AYUDA!

sábado, 10 de marzo de 2012

CONVIVENCIAS

Las convivencias han sido momentos intensos a lo largo de mi vida. Solíamos aprovecharlas para tratar temas sobre los que no nos habíamos parado antes a pensar seriamente y que, de verdad, eran importantes para nuestro crecimiento personal; además, esos momentos de reflexión solíamos compaginarlos con otros más divertidos en los que podíamos relacionarnos con quienes habíamos tenido menos relación a lo largo del año. He participado en convivencias organizadas por el colegio e, incluso, por la parroquia antes de hacer la Confirmación.
Respecto a las del colegio, solíamos ir muchos de clase para disfrutar tres días fuera de casa junto a nuestros compañeros. Nos lo pasábamos muy bien e incluían momentos serios que los aprovechábamos al máximo. Los temas que más abundaban eran la convivencia en distintos ámbitos, el conocimiento de  nosotros mismos junto a quienes nos rodean, la actualidad,... Íbamos a casas que pertenecían a los Escolapios y que destinaban a este tipo de actividades: Barria (Álava) e Irañeta (Navarra) mayoritariamente. Recuerdo cómo los profesores que nos acompañaban habían preparado materiales y distintas técnicas para poder tener un tiempo intenso e importante, a la vez que ameno. No faltaban películas, canciones, textos, reflexiones... La verdad es que en esta etapa de Secundaria me ayudaron mucho.
Además de todo esto, antes de hacer la confirmación, la parroquia organizó una jornada de convivencia en el pueblo de Barasoain (Navarra). Fue muy diferente a las del colegio. Fue un día, que después de dos años de catequesis, simbolizaba el paso a hacer la confirmación.
Sé que en la vida hay muchas casualidades y una de ellas es la que os voy a contar a continuación. Los compañeros que habían estado conmigo en catequesis se confirmaron el 8 de mayo de 2009, pero a mí me coincidió con un viaje de estudios del colegio. La parroquia contactó con la de San Juan Bosco para que pudiera hacerla allá la semana siguiente.Y así fue, el miércoles de aquella semana tuve que ir a preparar la celebración. Por suerte, de unos veinte chicos y chicas, conocía a una, lo que me facilitó la integración en el grupo. El 15 de mayo me confirmé, y me alegró que me acompañaron mis padres, mi hermano, mis abuelos, unas amigas y mis monitores del tiempo libre. Todo fue muy bien.
La verdad es que estas convivencias me han aportado mucho, me han ayudado a distinguir momentos, a abrirme más a la gente, en definitiva, a crecer como persona.




viernes, 9 de marzo de 2012

... Y TAMBIÉN FUERA DEL COLEGIO


Además de esas actividades que he explicado en la entrada anterior, tuve la gran oportunidad de participar en otras fuera del colegio.
En segundo de Bachillerato fui monitora de un grupo de niños de 5º de Primaria en un campamento durante las vacaciones de Navidad. Fue una experiencia muy gratificante y me ayudó a reafirmarme en la decisión que ya había tomado respecto a los estudios universitarios. Unos meses después, ya en verano, volví con el mismo grupo a un campamento. La verdad es que disfruté muchísimo y vivimos muchas aventuras y anécdotas. Además me sirvió para recordar momentos de cuando yo tenía la edad de estos chicos y chicas y viví experiencias semejantes.
Durante unos años también participé tocando la guitarra en la misa de niños en la parroquia del Sagrado Corazón, de Iturrama, junto con otras chicas. Todos los domingos nos juntábamos antes para preparar la celebración y ensayar las  canciones. ¡Todavía recuerdo los apuros del día en que faltaron varias y sólo estábamos dos niñas pequeñas y yo para tocar la guitarra y cantar!
Esporádicamente también colaboré con Ikaskide, que trabaja apoyando a los niños que tienen dificultades escolares o familiares. Con motivo de una excursión con niños de 5 a 12 años pude reflexionar sobre los valores, las capacidades de las personas, la manera de afrontar las dificultades. En definitiva, esa excursión me aportó mucho más de lo que yo pude ofrecer. Como pequeña anécdota recuerdo cómo una niña de 7 años que era huérfana de madre me preguntó que si yo quería ser su madre. En ese momento no supe qué responder, pero lo primero que pensé fue en las dificultades que habría tenido esa niña y que, a pesar de todo, se le veía feliz. Esos niños me enseñaron a ser feliz y a relativizar los problemas que podamos encontrar en el camino. 
Como se puede ver he participado en una gran variedad de actividades, tratando con distinta gente, como alumna y como monitora. Después de todo he sido consciente de  lo mucho que aprendes cuando tienes alguien cerca, de que muchas veces no te das cuenta de lo que eres capaz si no tienes momentos en los que puedes darte a los demás, y que todas estas experiencias te van ayudando a crecer como persona.

PARTICIPANDO EN EL COLEGIO


Durante la etapa de la Educación Secundaria y en el entorno escolar tuve la gran oportunidad de participar en actividades variadas, en fechas señaladas del año, lo que me ayudó y me reafirmó en mi decisión de dedicarme a la educación de los niños.  
Una de las fiestas del colegio en las que anualmente tomé parte se denomina  Caminhada. Es una fiesta cuyo primer objetivo es sensibilizar a la comunidad escolar respecto a necesidades que hay en otros lugares del mundo; también se recoge dinero para enviarlo a lugares como Brasil, Bolivia…, donde se encuentran Escolapios, para ayudarles a construir colegios nuevos, o para materiales, sanidad, etc. Se suele celebrar un sábado del segundo trimestre y muchas familias del colegio toman parte en esta actividad. Los monitores y alumnos preparamos distintos puestos que se sitúan en distintos puntos del recorrido. La verdad es que a mí me ha tocado hacer de todo, desde vender camisetas hasta vender números para un sorteo. Además, preparamos pequeños talleres o sencillas actividades para los más pequeños del colegio: contarles cuentos, juegos… Un momento especialmente emotivo se suele repetir año tras año cuando al final de la mañana nos conectamos telefónicamente con algunos de los que están trabajando en esos países. Es un día en el que hay que estar preparados para participar en cualquiera de las actividades y dispuestos a colaborar en los preparativos de los días anteriores. ¡Pero todo el esfuerzo merece la pena!
Otra de las actividades en las que participé gustosamente todos los años fue la fiesta del patrón, San José de Calasanz. Tomábamos parte en distintas actividades cooperativas, como gymkhana o deportes, y para acabar la mañana solíamos tener un festival con actuaciones preparadas por clases. ¡Solía ser muy divertido, y solíamos vivir una mañana intensa de trabajo en equipo! Por la tarde nos reuníamos todos en la iglesia del colegio para la celebración de la eucaristía.
Otra de las actividades en el ámbito escolar consistió en hacer de monitora con los más pequeños del colegio, Educación Infantil y primer ciclo de Primaria. Solíamos preparar guiñoles o talleres, y todo preparado y pensado por nosotros. Me ayudó mucho a desarrollar la creatividad y a valorar mis capacidades.
Pero mi participación en actividades en Secundaria no se ciñó al entorno escolar, sino que se extendió a otros ámbitos, como comentaré en la entrada siguiente.

sábado, 3 de marzo de 2012

SUFRIMIENTO EN EL ENTORNO FAMILIAR

En el entorno familiar tenemos la costumbre de celebrar cualquier acontecimiento como cumpleaños, bautizos, bodas, comuniones... Pero no todo ha sido siempre así de agradable.
He tenido la suerte de conocer a los cuatro abuelos. Semanalmente iba a visitarlos porque sabía que les hacía mucha ilusión. De siempre todos han tenido detalles que nunca se olvidan, y he pasado momentos irrepetibles e inolvidables con ellos.
Llegó un día en el que a mi abuela paterna tuvieron que operarla por segunda vez de la cadera. La operación no resultó bien y desde entonces se quedó en silla de ruedas. Dentro de lo que cabía estaba bien, porque de cabeza se encontraba perfectamente. Esta situación supuso una dedicación importante de la familia, ya que además de la ayuda externa requería a mis padres y tíos turnarse para atender a mis abuelos, por lo que en muchas ocasiones no coincidíamos con mis padres en casa. Todo este proceso duró casi 8 años. Cada vez fui más consciente de la situación e iba a visitarlos con toda la ilusión del mundo cada fin de semana.
Finalmente, el 11 de enero de 2009 falleció. Yo sufrí mucho sobre todo el último mes, por el estado en el que se encontraba. Cuando murió fue bastante duro para mí, debido a que era el primer familiar cercano que fallecía, una persona a quien tanto había querido. Recuerdo que se le hizo un funeral muy entrañable en la parroquia del pueblo.
A partir de ese momento visité semanalmente a mi abuelo y los familiares se organizaron para llevarle la comida y cuidarle. A los once meses exactos de la muerte de mi abuela, el abuelo falleció. Fue un gran susto para todos por lo inesperado, ya que se encontraba bien.
Todo este proceso de sufrimiento, de intentar animar a los abuelos sabiendo lo que estaba pasando, ver a mi padres cómo se organizaban para ir a casa de los abuelos y cuidarlos, me aportó una gran enseñanza, un aprendizaje a partir del cual valoro muchísimo más a la familia y sé lo importante que es aprovechar cada momento que estamos juntos y ayudar a quien necesite ayuda. Por suerte, los abuelos maternos todavía viven y no hay mejor alegría que verles contentos cuando vamos a visitarlos.



LOS VERANOS EN INGLATERRA

A lo largo de la Educación Secundaria tomé parte durante varios veranos en un campamento en Inglaterra, donde disfruté mucho por las aventuras que teníamos a diario. Pero no solo eran anécdotas, sino que a la vez estas nos aportaban un gran aprendizaje para hacer frente a situaciones fuera de un lugar conocido y en otro idioma y, sin duda, en otro ambiente cultural. Vivíamos en un pueblo llamado Shewrsbury. Residíamos en familias por parejas para poder ayudarnos, y cada día teníamos clases en las que participábamos todo el grupo. Por las tardes solíamos tener actividades de ocio y los miércoles y sábados íbamos de excursión a conocer distintas zonas como Londres, Chester, Liverpool... Los domingos nos dejaban día libre para estar con la familia de acogida.
El primer año que fui fue en el verano de 1º de la ESO. Tenía 13 años y recuerdo que nunca había salido fuera de España, y menos sin mi familia. Al principio tenía miedo, pero a la vez iba con ilusión. Recuerdo que al principio no me salían las palabras, pero luego me fui abriendo y poco a poco supe relacionarme con fluidez.
El segundo año ya conocía el campamento. Fuimos juntas una amiga y yo a la misma familia. Fue gracioso. Una de las anécdotas del comienzo del viaje fue que al sentarnos en el avión nos dijeron que había sobrepeso y que iban a sacar maletas de cualquiera. Claro, nosotros éramos un grupo y no podíamos separarnos, pero si algunas de las nuestras se quedaba en Bilbao (punto de salida) nos cambiarían todos los planes. Por suerte, al llegar a Londres todos teníamos nuestras maletas y todo quedó en un susto. Como esta historia se podrían contar muchas más. La verdad es que nos lo pasamos muy bien.
El tercer año, la familia de acogida estaba formada por una sola señora que nos trató con mucho cariño. Al llegar a su casa estuvimos hablando con ella, y la verdad es que estuvimos encantadas desde el primer momento. Aunque solo ella vivía en la casa, durante todo el mes pudimos relacionarnos con su familia, que incluía dos niños de dos años, uno de los cuales era su nieto. La primera semana le hicimos una tortilla de patata y nos pidió la receta. Con ella todavía tengo mucha relación y en épocas señaladas como Navidades, cumpleaños.... nos mandamos correos o postales.
En 1º de Bachillerato, último año en el que participé en esta actividad, fui desde Pamplona con otra amiga. Al principio era yo quien le animaba a hablar, quien le ayudaba a relacionarse, porque era su primera vez. Nos tocó en una familia en la que vivían los abuelos, la hija y la nieta de 1 año. La abuela era maestra en Educación Infantil. Ese año tuvimos relación estrecha con la niña de un año a diario, hasta tal punto que ya nos la dejaban para que la cuidásemos. Disfruté muchísimo. También sigo teniendo relación con esta familia.
Esta experiencia me ha aportado mucho, me ha ayudado en mi crecimiento personal, a saber cómo actuar en cada momento y con cada persona y a relacionarme socialmente. No quiero olvidarme de los dos monitores que nos acompañaron año a año. Pienso que el principio de cooperación se cumplió perfectamente entre ellos y nosotros. Fue una experiencia inolvidable.

viernes, 2 de marzo de 2012

UNA ETAPA RICA EN EXPERIENCIAS EDUCATIVAS

Después de disfrutar en los años de Primaria, pasé a la Educación Secundaria. Continué estudiando en el colegio Calasanz-Escolapios. Fueron seis años muy importantes en los que tuve la oportunidad de ampliar conocimientos, participar en actividades, de abrir los ojos a mi alrededor, de vivir junto a las personas que me querían, en definitiva, de crecer como persona.
Respecto a la educación informal, siempre me acordaré de todas esas posibilidades que mi familia me ha dado en el día a día, para que disfrutara y para que a la vez fuera aprendiendo. Cada verano disfruté de una maravillosa estancia en Inglaterra: muchas aventuras a la vez que mucho aprendizaje. Además iba todos los veranos de vacaciones con mis padres y mi hermano, pero lo que más me gustaba es que ya salía del territorio nacional, y que me aportaban mucha cultura. Fuimos a Roma, Holanda, Paris,... Además, cuando nos juntábamos en el pueblo seguíamos celebrando los momentos más especiales. En esta época, recuerdo que asistí a bodas, en las que disfruté muchísimo. No todo fue agradable en el ámbito familiar. Fui consciente del desarrollo de la enfermedad y dependencia de mi abuela, hasta que falleció. ¡Siempre la recordaré por todas las enseñanzas que me aportó!
La educación formal cambió bastante respecto a la Educación Primaria. Fue más exigente, teníamos que estudiar y trabajar más por nuestra cuenta.
En cuanto a la educación no formal, continué asistiendo al grupo de tiempo libre, pero participando más en las actividades del colegio y en talleres con alumnos pequeños del colegio... Fue una experiencia muy gratificante. Tomando parte en esas actividades me di cuenta que de verdad quería ser maestra.
En las próximas entradas hablaré sobre estos seis años tan intensos, tan importantes para el desarrollo del conocimiento y de la personalidad, en los que los principios de la acción educativa han tenido un claro reflejo.