Después de haber hecho una introducción, comenzaré a relatar contando como fue mi educación a lo largo de mi infancia.
Desde que era pequeña fui educada en mi familia principalmente, ya que no fui a una escuela infantil. Tenía una cuidadora a la que quería muchísimo, se llamaba Rosi. Siempre estaba disponible para cuidarnos a mi hermano y a mí, y me hacía muy feliz. Me enseñó a ser una buena persona, a crecer en el día a día. Recuerdo esos momentos en los que bajábamos al parque a jugar o a patinar. Cuando el tiempo no lo permitía, nos quedábamos en casa jugando, haciendo construcciones, dando mis primeros pasos en el juego simbólico. La verdad es que tuve muchísima suerte porque cuando no estaba con mis padres debido a su trabajo, estaba con Rosi, y siempre estaba atendida.
Disfrutaba cuando llegaba el fin de semana porque iba al pueblo a visitar a mi familia, a la que sigo viendo semanalmente. Acostumbrábamos a celebrar todo tipo de acontecimientos como, por ejemplo, los cumpleaños de los abuelos, de los tíos y tías, primos... en los que nos reuníamos en torno a la mesa. En ocasiones más señaladas como bautizos de primos más pequeños, comuniones, bodas...gozábamos de una manera muy especial. Eran días en los que compartíamos con alegría y disfrutando muchísimo juntos.
La relación con todas estas personas me ha supuesto un importante aprendizaje en mi relación con los demás y ha sido la base para abrirme a la sociedad, relacionarme con gente de distintas culturas y de distinta forma de ser. En todo momento mi familia ha estado cerca y me ha dado su apoyo.


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